Son muchas las cosas potencialmente tóxicas para perros, tanto por ingestión, como por contacto con la piel, por estructuras extremas, o por vías respiratorias.
Cuando sospeches que se trata de un envenenamiento, haz todo lo posible para identificar el veneno. Recoge todos los detalles que puedan ayudar al veterinario. El diagnóstico de envenenamiento es difícil, ya que los síntomas pueden ser muy similares a los de otras enfermedades naturales.
Hay dos casos frecuentes de envenenamiento en perros:
• WARFANINA: es un veneno utilizado contra ratas y ratones. Provoca hemorragias internas y podrías encontrar al animal en un colapso con los labios y lengua pálidos. El veterinario debe disponer del tratamiento, pero el resultado dependerá de la cantidad ingerida por el animal.
• METALDEHIDO: es el veneno más corriente contra las babosas del jardín. Los perros lo encuentran especialmente sabroso, por lo cual si lo utilizas, asegúrate que el animal no pueda tener acceso a él. El animal que ha ingerido esta sustancia sufre convulsiones y tendrá que recurrir urgentemente al veterinario.
En ambos casos, debes inducir el vómito dándole a la mascota 5 cc de agua sobresaturada de sal cada 5 minutos, y deberás guardar el material vomitado para su posterior análisis.
• ETILENGLICOL: el líquido anticongelante de los automóviles lleva una sustancia muy tóxica para los perros. La incidencia de esta intoxicación aumenta en otoño cuando se preparan los radiadores para el invierno y se coloca el nuevo anticongelante.
Este líquido es de sabor dulce y agradable para los animales, lo cual hace que lo ingieran en grandes cantidades. Al consumirlo, tu mascota se verá deprimida, con incoordinación de sus movimientos, vómitos, pudiendo llegar a la muerte.